Hace aprox 3 años que «la Alexa» entró en mi casa y, alucine con el «enganche» que mi hijo tuvo con ella desde el primer momento:
🚩 Dar órdenes y verlas cumplidas.
🚩 Escuchar una voz cortés y hasta respuestas disculpándose.
Como mamá vi que toda la programación de respuesta de «Alexa» parecía «tan perfecta» y, como profesional de la privacidad tan difícil de explicar a
un niño, porque…
Cómo le explicas a un niño un sistema que implica monitoreo, perfilado, uso de datos biométricos, inputs y outputs de información cada vez más «precisa».
Lo primero que decidí fue repetir con paciencia que es una cosa y no una
persona (esto que es lógico, se vuelve complicado porque «Alexa®️» ).
Explicar una tecnología de las cosas a un niño es una de las cosas más difíciles y también una gran oportunidad de concienciar.
Una de las situaciones que me apoyo mucho a explicarlo fue «sus fallos» y
sus alucinaciones», cuando esta «cosas de internet» denominada «Alexa®️»
no entiende lo que le pides, ahí pude explicar muy didácticamente que
no es una persona y que como sistema falla.
Años después comencé a darme cuenta en las pláticas de mi hijo que, entendía de una forma simple que «Alexa®️» es «una cosa» y, seguimos en ese proceso.
🤩 ¿Qué le explique a mi hijo? Te lo cuento aquí de adulto a adulto..
Hablo de la importancia de llamar a las “cosas de internet” por su nombre, como el no hacerlo y la confusión está acarreando graves problemas en hasta 1 tercio de la población.
¿Por qué los nombres del internet de las cosas tienen muchísima más importancia de la que se le ha dado?
¿Por qué Alexa es más que solo una bocina?
¿Qué peligro real representa y por qué?
¿Cómo limitarla a favor de tu privacidad?
¡La respuesta la tienes en este video!